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Historia de la vid

La vid es una planta cuyo origen se remonta a la Era Terciaria, por ello para adaptarse a las difíciles condiciones de las glaciaciones (Eras Terciaria y Cuaternaria) fue desarrollando diferentes formas.

Las primeras formas de vid aparecieron hace aproximadamente 6.000 años (21; 36). La vid en estado silvestre era una liana dioica que crecía, durante la Era Terciaria, apoyada sobre los árboles del bosque templado del Círculo Polar Ártico. Así aparece el Vitis praevinifera que es la forma más antigua de hoja quinquelobulada, el V. salyorum de hoja no recortada y el V. teutónica, posteriormente en la Era Cuaternaria tenemos fósiles del V. aussoniae y el V.Vinífera.

La vid sobrevivió durante los periodos fríos del Terciario y del Cuaternario gracias a los refugios fitosociológicos del bosque templado y de la viña, situados al pie de los grandes macizos montañosos , donde había un ambiente soleado al abrigo de los vientos glaciares y de las bajísimas temperaturas. En América del Norte, la dirección de los plegamientos es N-S (Montes Appalaches), por lo tanto la viña pudo replegarse hacia el sur en busca de condiciones más cálidas durante las glaciaciones, ocupando sus antiguos espacios al terminar las glaciaciones, lo que motivó que la desaparición de especies fuese menor que en Europa, donde la dirección de los macizos montañosos es E-O (Alpes, Cárpatos y Montes Pónticos), y por lo tanto impedía el movimiento de las especies hacia condiciones climáticas más favorables.

En Europa el refugio más idóneo para la vid fue el refugio Póntico (del Puente Euxin), situado en la parte oriental del Mar Negro, en la actual Georgia,  alejada de las aguas frías del Atlántico y protegidas de los vientos glaciares de Siberia por la cadena montañosa del Cáucaso. En este refugio de veranos cálidos y lluviosos sólo una especie el Vitis vinífera, L., consiguió perpetuarse, pero originó nuevas formas de gran calidad, debido a que disponía a corta distancia de una gama completa de climas templados: muy húmedos y cálidos al oeste, muy secos en el este y desérticos en el Azerbaidjan (sureste)

 

A partir del año 6.000 al 4.000 a J.C., los piedemontes y las planicies se repoblaron rápidamente por el bosque y ello favoreció la proliferación de los Vitis y la salida del refugio Póntico al tener ya un soporte sobre el cual apoyarse para crecer. La vid crecía asociada a algunas especies arbóreas, como por ejemplo el roble, donde se encuentra la levadura exógena llamada Saccharomyces cerevisiae, responsable de la fermentación del mosto y su posterior transformación en vino. De ahí que esta asociación pudo originar una inoculación  espontánea en las uvas y después la mano del hombre seleccionó estos genotipos.

Así en la emigración hacia la cuenca mediterránea este-oeste, surgieron las “Proles orientalis” procedentes del sur del Mar Caspio y Próximo Oriente, cultivadas en Oriente, con uvas de gran tamaño (mesa) o apirenas y las “Proles Póntica” originarias de la cuenca del Mar Negro (Mediterráneo), que se extienden desde Georgia hasta España, con racimos medios y compactos y uvas de pequeño tamaño (vinificación), también se incluyen en este grupo uvas de mesa y uvas secas (var. Corinto). Durante la emigración se produjeron cruzamientos con V. vinífera silvestris, refugiadas en el resto de la cuenca mediterránea, dando lugar a las “Proles occidentalis”, que se desarrollan desde Alemania hasta Portugal, caracterizadas por tener racimos compactos y uvas pequeñas, al que pertenecen las variedades más cultivadas: Pinot, Chardonnay, Gamay, Cabernet y Merlot (21).

Los primeros datos que se han recogido sobre el cultivo de la vid se sitúan en Egipto, en la Biblia se cita a la vid asociándola siempre a la tierra fértil. No obstante, los verdaderos impulsores del cultivo de la vid fueron los iberos y los celtas, hacia el año 500 a.J.C., aunque fue posteriormente consolidado por los fenicios y sobre todo por los romanos, siendo ambas poblaciones procedentes del Mediterráneo oriental, cuna de origen del cultivo. El cultivo de la vid para los fenicios gozaba de tanta importancia que en sus monedas imprimían un racimo de uvas.

Durante el periodo visigótico se siguieron plantando viñas teniéndose noticias de que durante la Edad Media se cultivaron especies del grupo de las “Pónticas” así como de las “Occidentalis. A partir del s. XVI, el cultivo de la vid gozó de gran importancia, de ahí que de estos períodos daten los pioneros de la ampelografía española.

Posteriormente, durante el s. XX el cultivo de la vid se ha diversificado en dos aspectos, por una parte en buscar plantas resistentes a la plaga de la filoxera (plaga procedente de América del Norte que arrasó los viñedos europeos), fundamentalmente con la utilización de patrones y por otra parte en diferenciar clones dentro de cada variedad que cumplan con unas exigencias específicas.

A partir del s. XX una de las líneas preferentes de la viticultura ha sido la descripción de
variedades de vid, tanto con las técnicas de ampelografía clásicas como con la ayuda de
técnicas genéticas.

La vid pertenece a la familia de las Vitáceas, que comprende 12 géneros, entre los que destaca el g. Vitis, originario de las zonas templadas del Hemisferio Norte.
El género Vitis al que pertenecen las vides cultivadas, está dividido en dos secciones o subgéneros: Euvitis y Muscadinia. En el subgénero Muscadinia, la única especie cultivada es V. rotundifolia. En el  subgénero Euvitis distinguimos tres grupos: las variedades procedentes de América del Norte, que son resistentes a la filoxera y se utilizan fundamentalmente para la producción de patrones (V. riparia, V. rupestris, V. berlandieri, V.cordifolia, V. labrusca, V. candicans y V. cinerea), y las cultivadas en Europa y en Asia occidental, donde una única especie presenta grandes cualidades para la producción de vino es el V. vinífera, sensible a la filoxera y a las enfermedades criptogámicas. El número de variedades de V. vinífera registradas en el mundo y surgidas por evolución natural, es al menos de 5.000.

Los patrones son híbridos entre especies americanas (V. riparia, V. rupestris y V. berlandieri) y/o de éstas con viníferas (V. vinífera), con objeto de conseguir material resistente a la filoxera para poder ser injertado.

La clasificación de las variedades cultivadas que componen la especie del Vitis vinífera es difícil, debido a que las variedades actuales proceden, de la evolución, selección, adaptación al cultivo de las lambruscas (vides silvestres) y del cruzamiento natural entre plantas hermafroditas de origen asiático, introducidas por el hombre, con las poblaciones dioicas europeas de vides silvestres (variabilidad intervarietal), es decir, son mestizos entre las “Proles Pónticooccidentalis” . De aquí que se afirme que los viñedos españoles son variedades de distintas especies.

Tras la terrible plaga de la filoxera que asoló los viñedos europeos en el siglo XIX, los métodos de cultivo han cambiado de forma radical: modificación de las técnicas de cultivo y creación de viveros de selección y multiplicación de material vegetal. Así la mayoría de las variedades cultivadas hoy en día no tienen más de 200 años.
Algunas de las variedades de la vid son las siguientes:





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