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Historia del Olivo


El olivo( Olea europea var. europaea ) constituye uno de los cultivos tradicionales más antiguos de la Europa templada y cálida. Resulta muy difícil precisar el sitio exacto donde se cultivó por vez primera, y , aunque las investigaciones parecen sugerir que sus orígenes habría que buscarlos 4000 años AC en la antigua Mesopotamia, que coincide políticamente, más o menos, con las actuales naciones de Irán y Siria, lo cierto es que existen referencias históricas de su cultivo en la mayoría de culturas del Próximo Oriente y Mediterráneo Oriental.

Aparece con frecuencia en los monumentos egipcios, como la tumba de Tutankhamon donde se encontraron figuras de coronas hechas con sus ramas. Recordemos, dentro de la cultura judía, el episodio de la crucifixión que fue llevado a cabo en un campo de olivos o la importancia de su aceite dentro de la liturgia religiosa. Los griegos, que junto a los fenicios fueron responsables de la expansión de este cultivo en la Península Ibérica, le dieron una importancia capital, considerándolo un árbol sagrado y mágico. La ciudad de Atenas estaba completamente decorada con jardines donde el olivo era la planta principal y nadie podía cortarlo o herirlos sin sufrir la pena del destierro. Recordemos como premiaban a los vencederos en las Olimpiadas con una corona realizada con sus hojas. Esta misma veneración fue continuada por los Romanos y por los pueblos sucesores que convirtieron esta planta , no solo en un símbolo de paz y fertilidad, sino en un cultivo fundamental del pueblo mediterráneo.

Es un árbol de la familia de las oleáceas que puede llegar a medir unos 15 m de altura. Posee un tronco erecto de color gris claro, lleno de protuberancias y fisuras, especialmente a medida que se hace mayor, puesto que de joven suele tener la corteza lisa. Destaca su gruesa cepa. Sus hojas son opuestas, lanceoladas, de hasta unos 8 cm de longitud por un par de anchura y de corto peciolo. Son blanquecinas por el envés, como consecuencia de la densa pubescencia que las cubre y que tiene como objetivo protegerla del frío en invierno y del calor en verano. Por el haz tienen un color verde brillante. Las flores son muy pequeñas y están reunidas en inflorescencias. Presentan cuatro pétalos de color blanquecino y una fuerte fragancia. Sus frutos son las aceitunas, que son drupas de forma ovoidea, en cuyo interior aparece un solo hueso. Presentan tamaños diferentes, según la variedad, aunque suelen oscilar entre 1,5 y 3 cm. Al principio son de color verde, pero, a medida que maduran se vuelven negros.

Existen dos métodos principales de plantar olivos:

  1. Mediante plantones producidos en vivero: Se pueden obtener mediante dos procedimientos.
    • Mediante estacas de unos 15 cm. Después de mojarlas con productos destinados a favorecer el nacimiento de raíces, se plantan sobre un substrato de perlita en un lugar cálido. A partir de un mes y medio ya se pueden trasplantar los ejemplares enraizados en macetas.
    • Mediante semillas a las que se les ha roto la corteza. Se envuelve la semilla en estiércol para que pueda germinar, lo que ocurrirá en unos 15 o 20 días. Después de trasplantarla, ya se puede injertar.

    • Se utilice un método u otro, deben escogerse los plantones ya desarrollados en una maceta de unos 40 o 50 cm de altitud - los ejemplares más altos producen frutos anteriormente pero son más caros de adquirir, incluso podremos adquirir ejemplares adultos que se adaptan con facilidad pero son muy caros, por lo que normalmente se utilizan para jardinería y decoración de plazas, mas que para la producción de aceitunas. Se le dará la vuelta a la maceta y sujetando el plantón por el tronco se extraerá del tiesto. Previamente se realizará un agujero de medio metro de profundidad por unos 80 cm de amplitud. Se introducirá el arbolito en el agujero, llenándolo de tierra que se irá apelmazando alrededor del tronco. Una vez plantado deberá regarse abundantemente. A partir de la plantación, el trabajo anual requerido se limitará a los trabajos de limpieza de las hierbas y fumigación anual. Los primeros frutos aparecerán, dependiendo de las variedades, durante los dos o tres primeros años de vida, aunque se considera que no son realmente productivos hasta alcanzar unos siete años.

  2. Mediante la plantación patrones silvestres (acebuches) que son posteriormente injertados: En este caso utilizaremos ejemplares nacidos a partir de aceitunas, bien sea al azar, bien mediante semillas en vivero. La técnica es la misma que la vista anteriormente con los plantones injertados de vivero. A diferencia del modelo anterior, a partir de los dos años, deberemos injertarlos con la variedad deseada.
       El injerto, fundamentalmente del tipo chapa, se realiza de la manera siguiente: Se escoge la rama que se desea injertar y se cortan las ramas inferiores al lugar donde este se llevará a cabo. Realizamos un corte horizontal y dos verticales que nacerán de los extremos del corte horizontal. Se aparta la corteza del fragmento cortado y se introduce un fragmento de la corteza de la nueva especie que contenga dos o tres yemas, poniéndola en contacto con el interior del corte. Se aprieta con la corteza separada en primer lugar y se juntan las dos, uniéndolas con una cinta de rafia o cordel, o tapándolas con una bolsa de plástico atada, incluso con barro, que es como se hacía antes. Luego, realizaremos una incisión circular alrededor de toda la corteza de la rama, por encima del injerto, para dificultar el paso de la savia hacia la antigua rama y favorecer el desarrollo del injerto. La unión se producirá normalmente al cabo de 21 días, fecha en que cortaremos la tapa de corteza del árbol injertado para que las nuevas yemas, libres de ella, puedan crecer. Esta tarea se realizará desde mayo a agosto. En el mes de marzo del año siguiente ya pueden podarse las ramas originales que quedan detrás de la zona injertada. Esta forma de reproducir es más segura que si se realiza mediante un injerto de escudo, con el cual solamente se aplica una sola yema al corte.

El método de plantación de ejemplares no injertados puede utilizarse especialmente para aprovechar árboles aislados que han crecido al azar o en plantaciones reducidas. Con grandes plantaciones resulta más fácil utilizar especies de vivero. Los pies procedentes de árboles silvestres son más resistentes, aunque tardan más años en producir frutos.

Otros métodos para reproducir el olivo son mediante la técnica del acodo que consiste en coger una rama y doblarla para enterrarla en el suelo, sujetándola con una piedra. Cuando produce raíces, se puede cortar por debajo de las mismas y trasplantarla a su lugar definitivo.

En general, podemos decir que el olivo tiene una época de crecimiento que se establece entre los 5 y 10 años. Hasta que alcanza los 150 años la producción es óptima. A partir de aquí, el olivar comienza a perder capacidad productiva, aunque los árboles puedan llegar a vivir muchos cientos de años, incluso tenemos ejemplares milenarios, con enormes troncos retorcidos y muy cargados de madera, pero con una producción muy baja.

Olivo milenario olivo milenario 1

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